«Varados en Argentina» la odisea de las familias que están en el país, pero sin poder ir a sus casas

Desde que se decretó el aislamiento social obligatorio uno de los puntos que más controversia generó fue sobre la postura que tomaría el Gobierno Nacional respecto a la repatriación de los argentinos varados en el exterior.

Si bien en sus últimas apariciones, Alberto Fernández, manifestó que se trajo a «más de 200 mil argentinos en los últimos 28 días y estamos haciéndolo con las restricciones que hay» y que, en medio de la pandemia, se ingresó a muchas personas y que lo hacen en función de que  » se ingrese la cantidad de gente que estamos en condiciones de controlar» hay matices que aun restan definir.

Existe, por caso, un inciso del que poco se habla en la “agenda social” y refiere a la situación de los compatriotas que están varados aun dentro de los límites de nuestro país.  Es decir, aquellos ciudadanos que, antes de que se dictara el DNU que nos impide circular para evitar el contagio del COVID-19, se encontraba fuera de los confines de su ciudad o pueblo pero están dentro de la Argentina misma.

Uno de los casos es el de Wanda Camarotta y su esposo, que actualmente se encuentran en San Salvador de Jujuy sin poder regresar a la Ciudad de Buenos Aires: “Vinimos por una cuestión familiar  a terminarla techo a mi cuñado. Llegamos el 15 de marzo y ahí  empezaron los problemas. Volvíamos el 22 y se nos canceló el vuelo que teníamos” arranca contando su odisea.

Su caso además tiene el agravante de que esta embarazada de cinco meses e incluso es sangre Factor Negativo “esto implica que me tengo q controlar con análisis de sangre todos los meses para que mi cuerpo no rechace al bebe” explica con una notable angustia en su registro de voz.

En este sentido confirmó que “Si bien yo pude acércame los primeros días a una salita de primeros auxilios, y me coloque la antigripal, acá en la zona no te quiere atender nadie”.

Los problemas no terminan allí “mi pareja” añade como si a ésta historia le faltarían más condimentos para ser dramática “tuvo tuberculosis de niño y no tiene sus pulmones el 100% desde entonces, además es asmático. Ese día que me pusieron la vacuna a mí, a él no quisieron ponérsela, porque no tenía como demostrar su historial clínico y no sobraban dosis”.

Respecto a cómo son sus días desde que se dictó la “cuarentena”, Wanda, relata que “El dinero no nos alcanza ya, de hecho vinimos por unos días y hasta la ropa que trajimos es poca. Algunas prendas de verano, sólo eso”.

Como sucede en estos casos las aerolíneas se desentendieron rápidamente del asunto “en principio volamos con Flybondi, que cuando cerró sus viajes sólo nos dio un voucher abierto para usar por el valor del pasaje de vuelta en el lapso de un año. Tuve que pedir prestada a una amiga la tarjeta, saque con Aerolíneas otro pasaje y también lo vienen cancelando. La última chance es el próximo primero de mayo, que tiene un vuelo programado. Si no podemos hacerlo allí nos avisaron que nos darán también un voucher” confiesa Wanda.

Otros de los inconvenientes es quien se hace cargo del viaje. En un principio el Gobierno de Jujuy tomó la iniciativa pero luego del problema con el micro que transportaba a inmigrantes y arribó a Buenos Aires proveniente de esa provincia, el gobernador Morales como que acentuó los controles y deslindó el conflicto a las autoridades porteñas “acá nadie te atiende, ni tampoco los funcionarios de capital o el propio intendente de Tigre, que es de donde somos nosotros, se tiran la bola unos a otros” explica la entrevistada y añade “los responsables de Jujuy tienen una lista de todos los varados en su provincia, pero no ponen micros porque dicen que en Buenos Aires no los reciben.  También existe una desinformación alarmante, porque en el caso de que se habiliten viajes tienes que tener ciertos certificados médicos que te piden, pero cuando vas a la sala o al hospital no te los quieren hacer, es un círculo vicioso que no tiene solución” afirma.

Sobre el final, Wanda no resiste y el llanto aflora. Es lógico y entendible “nos costó mucho tener la posibilidad de que llegue él bebe” confiesa afligida “yo tengo fecha de parto para fines de Julio o principios de Agosto, no quiero vivir en esta incertidumbres, sin poder tener los controles que necesito. Solo queremos que alguien nos escuche, nos entienda y nos permita regresar. Nadie está en contra de la cuarentena, pero quiero hacerla donde tenga los recursos para cuidar mi salud, la de mi esposo y nuestro futuro hijo” al tiempo que las lágrimas ahogan sus palabras y el silencio entre ambos se hace casi entorno.  Un instante de vacío, de emoción y de empatía ante tan complejo momento.

Agrupados en diferentes grupos en redes sociales, los “varados en Argentina”, como se hacen llamar, reclaman que las autoridades de cada Ciudad o Municipio contemplen su situación. Que puedan coordinar entre autoridades para asegurar una solución a su dilema.  Ver de qué manera, sin perjudicar los controles sanitarios, esas familias puedan ir retomando a sus hogares o en su defecto, acudir y asistir a las mismas en el lugar donde se encuentran. Todo un desafío que, para comenzar, necesita al menos de una voz responsable que se haga cargo del problema. Algo que hasta el momento, ni siquiera ha sucedió.

 

 

Para #CincoDias por Juan Jose Postararo

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