Estaban estudiando o trabajando en Sidney: tenían pasaje para volver y no pueden. La otra cara de los argentinos varados.

La decisión del Gobierno nacional de ampliar el cierre de fronteras que regía desde el 16 de marzo último «a las personas residentes en el país, y a los argentinos y las argentinas con residencia en el exterior», a través de la totalidad de los pasos internacionales, puertos, aeropuertos y centros de frontera, en el marco de las medidas adoptadas para frenar el avance del coronavirus, ha dejado preocupado a muchos ciudadanos que esperaban su viaje de regreso.

Si bien el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 313/2020 establece que la medida rige hasta las 24 del próximo 31 de marzo, en su texto aclara que el plazo previsto «podrá ser ampliado o abreviado» por el Ministerio del Interior previa intervención de la autoridad sanitaria nacional conforme a la evolución de la situación epidemiológica.

La medida comprende a los puertos, aeropuertos, pasos internacionales, centros de frontera y cualquier otro punto de acceso al país, según indica el artículo 1 del decreto, válido para «las personas residentes en el país y a los argentinos y las argentinas con residencia en el exterior».

Entre las excepciones se encuentran las personas afectadas al traslado de mercaderías por operaciones de comercio internacional de transporte de cargas de mercaderías, los transportistas y tripulantes de buques y aeronaves, y las personas afectadas a la operación de vuelos y traslados sanitarios.

Claro que este último inciso es el que más preocupa a muchos que han quedado varados en ciudades extranjeras. Al margen de que se dispuso que serán asistidos por el servicio consular y de Cancillería, en ciertos casos esto aún no está coordinado y la desesperación prima.

En #CincoDias hablamos en exclusiva con un grupo de argentinos que quedo en tránsito en el Internacional Kingsford Smith, que se encuentra en el barrio de Mascot en Sídney, Australia.

La mayoría arribo al continente oceánico hace varios meses atrás, como es el caso de Antonella Amendola, quien pudo llegar hasta allí mediante las llamadas Visas Working o visas de Trabajo y Vacaciones,  las cuales surgen de acuerdos bilaterales entre Argentina y algunos países mediante los cuales miles de jóvenes argentinos pueden vivir y trabajar legalmente en otro país por un período determinado. Esto les permite aprender o perfeccionar otro idioma y adquirir una experiencia internacional.


“Yo no vine desoyendo la advertencia de la Pandemia” aclara angustiada “esto nos tomó de sorpresa y no sé qué hacer ahora, quiero volver y no me dejan” enfatiza.

“El consulado aquí está cerrado. De hecho yo hace varias semanas atrás llame a la Embajada y por recomendación de ellos compre pasajes de vueltas antes de que empeore y mi fecha de regreso fue en estos días y no me dejaron volar.  Ahora la embajada ni siquiera me responde los mails” describe.


En esta línea explica que “el problema fue el cierre repentino de las fronteras. Porque LATAM Airlines me explica que hasta el 29 de marzo tienen vuelos, pero no nos dejan subir a los argentinos porque dicen que no podemos entrar al país» añade.

Además anuncia que ya le han avisado “que a partir de Abril el aeropuerto de Australia cierra sus puertas, así que si no nos autorizan poder viajar en estos días no sé qué vamos a hacer”.


La situación no es para nada sencilla “muchos de los chicos que estamos acá no tenemos ya lugar, o dinero. Muchos estuvimos trabajando acá y ahora se cerró todo, quedamos en la calle. Otros estaban estudiando desde hace tiempo, justo terminaba su cuatrimestre. La poca ayuda que recibimos es gracias a la gente que se apiada y nos acerca comida o presta sus casa para que nos bañemos” dice Antonella.

Otros de los casos es el de Gisela, que según explica “vine con mi papá y mi mamá a visitar a mi hermana desde enero, la cual no veíamos desde hace tiempo y ahora estamos solos en el aeropuerto, sin dinero casi y sin casa”.

La joven detalla que su hermana esta varada en otra ciudad ya que ellos, aconsejados por LATAM Airlines, arribaron de urgencia en Sídney porque tenía confirmación de vuelos de regreso ante la Pandemia de COVID-19, pero ahora la situación es otra “quedamos varados, con ellos que son grandes e hipertensos, necesitan remedios y mi hermana es la única que sabe inglés.  No sé cómo hacer si no podemos volver”.

«De hecho el vuelo mío, que tenía escala en Chile (NR. No hay vuelo directo desde Argentina a Sídney) salió y llevó a los pasajeros chilenos. No es con la empresa, es con el gobierno que nos cerró las fronteras” concluye la joven.

Los relatos se asemejan y se repiten. No piden vuelos de repatriación, ni dinero, ni ayuda del gobierno, únicamente permiso de aterrizaje para su vuelo, porque todos tienen su pasaje abonado. Lo que los detiene en es el cierre de fronteras. El Consulado brilla por su ausencia y la aerolínea deslinda responsabilidades. Un caos y una situación estresante, desagradable que puede solucionarse con un par de llamados diplomáticos que agilicen una burocracia que entorpece. Ojala así sea.

 

 

Para #CincoDias por Juan Jose Postararo

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