Martita y Felipe Fort definen su futuro: su parte en la empresa, de qué trabajarán y qué estudiarán

Al llegar a la mayoría de edad los mellizos se emanciparon de César Carozza, quien fue su tutor de manera transitoria tras la muerte de Gustavo Martínez y, siendo herederos de la empresa, quieren seguir los pasos de su papá Ricardo, aunque en caminos opuestos entre sí

“Aún son chicos, pero tienen una veta artística bastante linda y el colegio en el que van a hacer el secundario tiene muchas materias orientadas a esa rama. Ellos hacen videos, son muy creativos como Ricardo, cuando ves lo que hacen, te das cuenta que hay talento”, decía hace cinco años Gustavo Martínez a Teleshow sobre cuál podría ser el futuro de los mellizos Martita y Felipe Fort. Ese día llegó y el personal trainer no está para verlos y acompañarlos.

La ex pareja de Ricardo, que quedó al cuidado de los chicos desde que el chocolatero falleció en el 2013, se quitó la vida nueve días antes de que éstos llegaran a la mayoría de edad. Aunque faltaba muy poco para completar su tutela, que luego quedó a cargo del abogado de la familia César Carozza, junto con Marsisa, la niñera que los cuida desde que eran bebés, los acompañó en los momentos más importantes de su vida. “Faltaba para que fueran mayores pero seguro sintió que había podido cumplir con el pedido de Ricardo”, dijo Natalia Román, jefa de prensa de la familia, a América sobre la partida Martínez.


Ricardo Fort con Marta y Felipe

El día que los chicos cumplieran 18, la “labor” de Martínez concluiría, al menos desde el punto de vista legal, aunque el vínculo permanecería. Según había podido saber Teleshow, los hijos de Ricardo no tenían pensado mudarse por el momento y seguirían viviendo con él en el departamento del barrio de Belgrano.

Ahora en Los Ángeles donde celebraron su cumpleaños el 25 de febrero, en abril deberán presentarse en su colegio para rendir algunas materias que deben y luego comenzaran a esbozar su futuro laboral y estudiantil.

Ambos seguirán el camino del Comandante, aunque de veredas opuestas. Felipe trabajará, como lo hizo Ricardo en su juventud, en la fábrica de chocolates, mientras que Martita irá por el lado artístico porque, como lo dijo ella alguna vez comparándose con su papá “lo que se hereda no se roba”.


Ricardo con sus hijos Felipe y Martita y Gustavo Martínez

Así las cosas, él, que dijo que entre sus proyectos estaba cambiar el emblemático bocadito de maní Marroc -quiere hacerlo cuatro veces más grande y cuatro veces más rico-, deberá aprender el oficio desde cero y como todos los que en la familia decidieron tener un puesto en la fábrica, pasará por todos los sectores de la misma antes de poner manos a la obra, para conocer todos los secretos del negocio, labor que complementaría con alguna carrera universitaria a fin que aún no tiene definida.

Felipe tiene varias ideas más de golosinas para implementar, cada vez que se le ocurre alguna la anota en su celular. En su momento, aunque quería ser cantante, Ricardo desarrolló varias innovaciones, entre ellas, introdujo al mercado argentino las barras de cereal, que eran muy populares en su Miami querido.

Muy parecida a su papá y a su abuela, de quien heredó el nombre y también el talento musical, Martita ya realizó clases de canto y está por comenzar a estudiar actuación.

Como ciudadanos estadounidenses (nacieron en Los Ángeles gracias a una subrogación) los mellizos podrían instalarse en el país del norte si lo quisieran y aunque Felipe lo expresó en sus redes sociales en más de una oportunidad, la idea de mudarse no está en los planes inmediatos.

Como tutor de los chicos, Martínez no solo cuidó de ellos, sino que también tuvo que administrar su dinero. El patrimonio que hoy pertenece a los mellizos incluye un porcentaje de la empresa FelFort, autos, todos radicados en Argentina -ya que los que tenía afuera los vendió antes de morir- y propiedades. Tras la partida de su abuela Marta, quien era dueña de la mitad de la fábrica, la porción accionaria de ellos ronda en un 33 por ciento entre los dos.

Como dueños de la fábrica de chocolates, los chicos están incluidos, al igual que sus tíos, en la división de ganancias de la misma. Es decir que cuando la empresa distribuye utilidades, ellos perciben los dividendos correspondientes aunque aún no pudieron disponer de ellos por ser menores de edad.

Desde que Martínez se hizo cargo de ellos hasta el momento, la empresa le entregó a él una mensualidad para la manutención de Marta y Felipe que alcanza para cubrir los gastos de colegio, casa, niñera, seguro de los autos que les pertenecen, vacaciones y demás. Dicho dinero, según confirmaron hace un tiempo allegados a la empresa, es luego descontado de los dividendos que deban percibir los hermanos.

Hasta ahora la administración de los bienes de los mellizos estuvo a cargo de Gustavo. Sin embargo, sus movimientos eran controlados por un asesor de menores de un juzgado, por lo que él debía realizar periódicamente una rendición de cuentas. A dicho asesor es a quien debía además informarle cada vez que salía del país con los chicos, a pesar de que no necesitaba pedir permiso.

 

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