El futuro cambia de forma: Samsung lanzó el Galaxy Z Flip

La pasada edición del Mobile World Congress fue la de la llegada de los teléfonos plegables. Samsung acababa de presentar el Galaxy Fold apenas unos días antes del inicio del congreso. Durante la feria, sólo mostró el nuevo dispositivo dentro de una urna de vidrio, como un diamante en un museo.

Un año después, la compañía coreana ha demostrado que ha aprendido de aquel móvil conceptual para crear uno mucho más atractivo para el usuario, el Galaxy Z Flip, un teléfono tipo concha que no tiene inconveniente en dejar probar a voluntad a la prensa especializada. La confianza que la compañía tiene en el producto es muy elevada.

Si la forma alargada de Fold no permitía ganar pantalla al desplegarse para ver vídeos, por ejemplo, el Z Flip sí que tiene un sentido práctico. La forma determina su funcionalidad.

El nuevo dispositivo resulta muy manejable que por su tamaño cabe sin molestar en cualquier bolsillo, cuando se despliega se convierte en un terminal espectacular, con una pantalla de 6,7 pulgadas ideal para cualquiera de los usos que se le pueden dar a un móvil, ya sea ocio o trabajo.

La fabricación de celulares plegables está en sus inicios. Crear un dispositivo como el Z Flip y fabricarlo supone unos sobrecostes que inciden mucho en el precio de venta. Por eso no lleva los mismos componentes que sus hermanos de la nueva serie Galaxy S20. Si el nuevo móvil plegable tuviera los mejores elementos del mercado, su coste se dispararía hasta resultar muy difícil de vender. Y la voluntad de Samsung es popularizarlo aunque con lo que cuesta ahora sólo va a ser un producto aspiracional al que va a llegar sólo el segmento más pudiente de los clientes.

A favor

La pantalla AMOLED es de gran calidad y el mecanismo de bisagra le permiten estar abierto en distintos ángulos

En lo que Samsung tenía que echar el resto con el Galaxy Z Flip era en la pantalla AMOLED, de gran calidad, y en el mecanismo de bisagra que permite que se doble. La multinacional coreana no podía permitirse fallos como los que retrasaron durante meses la salida al mercado del Fold. Sin embargo, no lleva conectividad 5G como las que ofrecen los Galaxy S20. Su procesador sólo ha sido descrito por Samsung, no especificado —ocho núcleos y arquitectura de 7 nanómetros—. La batería es de 3.300 mAh, de mucha menor duración que la de sus hermanos.

Las cámaras traseras, de angular estándar y gran angular, son de 12 megapíxeles, muy lejos de los 108 megapíxeles del S20 Ultra. La cámara frontal del Z Flip sólo tiene 10 megapíxeles. La memoria interna es de 8 GB. El almacenamiento, en cambio, con 256 GB sí que destaca. No graba en 4K ni tiene altavoces estéreo, pero sí lleva carga inalámbrica, se le puede poner una segunda tarjeta (eSIM, virtual) y sonido Dolby Atmos.

En contra

Por la calidad de los componentes internos no es un tope de gama, pero sí por la calidad de la contrucción y por el concepto

La gracia del Galaxy Z Flip está en el uso. La ingeniería de su cierre de bisagra le permite estar abierto en diferentes ángulos. Cuando no se abre en su totalidad, la pantalla se divide en dos y permite tener, por ejemplo, una videoconferencia frontal en la parte vertical y una app de mensajería en la horizontal. Samsung y Google han colaborado para que Android 10 funcione con esta característica en el nuevo teléfono.

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