Pumas sueltos en la Costa Argentina: El dinero y los negocios del hombre detrás de escena

Este jueves, Villa Gesell amaneció con una noticia que puso en alerta a la ciudad y la transformó automáticamente en tendencia de la agenda periodística nacional: una cantidad aún no establecida de pumas merodeaba por el centro de la localidad sin que su población supiera ciertamente cómo debía comportarse ante la inédita presencia.

A pesar de que esta especie es autóctona de la región, su hábitat se concentra lejos de los asentamientos humanos, más bien en zonas de humedales (como los que hay en la reserva circundante al Faro Querandí, en el sur del Partido), o bien en los espacios rurales que se extienden más allá de la ruta 11, límite oeste de Gesell. En este contexto, su aparición en el casco urbano constituye una novedad y también alienta dos preguntas que al momento no tienen respuesta: ¿por qué aparecieron allí y desde dónde procedieron?

Una de las principales hipótesis que se manejan es que los animales escaparon tras el incendio (¿intencional?) en la reserva de Mar Chiquita, días atrás, que arrasó con al menos 700 hectáreas. Hábitat natural de los Pumas en la zona.

 

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El incendió del que aún se investigan las  originó, por entonces, la movilidad de la comunidad mar chiquitéense que organizó una concentración en la desembocadura de la laguna a fin de reclamar por el cuidado de la albufera, una zona reconocida por la Unesco como reserva de biosfera y en la que no deberían tener lugar siniestros como el sucedido.

Las llamas se propagaron desde el predio del Centro de Experimentación de Lanzamiento de Proyectiles Autopropulsados (Celpa) dependiente de la Fuerza Área y llegaron hasta la laguna de Mar Chiquita.

Para controlar el fuego se necesitaron más de 75 bomberos, muchos de ellos llegados desde varios destacamentos de los diversos municipios del sudeste bonaerense.

La laguna y su entorno habían sido incorporadas este año a la Red Hemisférica de Reservas para Aves Playeras (Rhrap), décimo sitio en su tipo en la Argentina y número 113 en América.

Años atrás la albufera ya había sido calificada como refugio de vida silvestre y se encuentra bajo jurisdicción del Departamento de Áreas Naturales Protegidas, administrado por la Subsecretaría de Planificación Ambiental y Desarrollo Sostenible del Ministerio de Ambiente de la Provincia de Buenos Aires.

La zona es, además, parte de un ambicioso proyecto de creación de un parque nacional entre la albufera de Mar Chiquita y el faro Querandí de Villa Gesell, una extensa cantidad de kilómetros que, de pasar a la órbita de la Administración de Parques Nacionales, quedaría a total resguardo de sucesos como los del reciente incendio.

La iniciativa, planteada hace varios años, tuvo algunos respaldos locales pero no ha logrado avances y sigue dilatándose sin explicaciones por parte de las autoridades municipales, provinciales y nacionales.

Entre los factores que amenazan la albufera, también está el avance de un emprendimiento inmobiliario sobre una zona de mitigación de la reserva que pone en jaque al ecosistema.

Por si fueran pocas las complicaciones, continúan los pedidos al ministerio de Defensa para que cesen las prácticas militares que se realizan en el predio del Celpa, integrado a la reserva.

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