A la espera de las refacciones necesarias para recibir a sus «hijitos de cuatro patas» y mientras escala el escándalo por su polémico hospedaje en el Hotel Libertador, el Gobierno informó que el presidente Javier Milei realizará la semana próxima su demorada mudanza a la Quinta de Olivos, desde donde trabajará tres días a la semana y viajará otros dos a Casa Rosada. El mandatario habría pasado la primera noche en la residencia este jueves, en la que se instalará definitivamente tras volver de los viajes programados para este fin de semana. Ya se trasladaron algunos de sus objetos personales y se realizó una «limpieza de energías«. De esta manera, Milei dejará la estadía en la habitación del hotel del empresario Eduardo Elsztain, lugar que ocupa desde el 22 de octubre y sobre la cual no se ha informado oficialmente quién asumió el costo ni qué visitas recibió.

 

El 10 de diciembre, cuando Milei asumió como Jefe de Estado, su hermana Karina realizó un relevamiento de la Quinta, del que se desprendió la necesidad de acondicionar ciertos espacios para la instalación de caniles para los cinco mastines ingleses. Los perros del Presidente pesan alrededor de 100 kilos cada uno y algunos de ellos son proclives a pelear entre sí. Según cuenta Juan González en el libro «El loco», Milei tuvo que demoler algunas paredes del departamento que ocupaba en el Abasto para subdividir el living en cinco partes, con espacio suficiente como para que no pudiesen cruzarse. Aunque no trascendieron los detalles de la remodelación de la residencia presidencial, la arquitecta encargada de llevarla adelante solicitó un insumo importado para reforzar la estructura del canil y aún espera que el Banco Central habilite los dólares necesarios para realizar la transacción.

Pero el traslado de las mascotas deberá esperar. Es que existe un límite temporal para que un Presidente ocupe la Quinta de Olivos, cedida en el testamento de Carlos Villate Olaguer en 1918. En concreto, se estableció la condición de que la residencia no estuviese deshabitada por más de 30 días seguidos, de lo contrario el inmueble retornaría a sus herederos. El 10 de enero se cumplirá el plazo, por lo que Milei debió acelerar la mudanza y prescindir de sus perros, que seguirán en Benavídez hasta que finalicen las obras. Lo que sí pudo hacer fue una limpieza energética, que habría sido encargada por la secretaria general de la Presidencia. No es el primer presidente en confiar en las prácticas esotéricas: Mauricio Macri ordenó hacer tres limpiezas energéticas en su despacho de la Casa Rosada para librarse de los fuertes dolores de cabeza que aparentemente no eran producto de su poca simpatía por la fatiga del trabajo, si no por el hecho de ocupar ese salón. También hizo otra en la Quinta de Olivos. Rituales similares practicó Carlos Menem.

Desde el 22 de octubre, cuando se realizó la primera vuelta electoral, Milei empezó a alojarse en una habitación del hotel Libertador, que cuesta cerca de 450 dólares por día. No hay información oficial sobre el origen de los fondos para pagar un hospedaje de tal magnitud tras casi tres meses de estadía y el propio vocero presidencial Manuel Adorni evitó el tema al ser consultado en conferencia de prensa. Solo se limitó a decir que los gastos del hotel y las modificaciones de la residencia de Olivos «cuando estén terminados vamos a informar cada uno de los detalles y de dónde salieron las partidas, si son personales o públicas«. Cabe recordar, además, que Milei ha sorteado toda su dieta como diputado nacional.

Sin embargo, las suspicacias están a la orden del día y la reciente designación del titular de la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE) no hace más que alimentarlas. Se trata de Nicolás Pakgojz, quien estará al frente del organismo que controla la actividad inmobiliaria estatal y la intervención en toda operación inmobiliaria de la totalidad de las jurisdicciones y entidades que conforman el sector público. Pakgojz es un alto ejecutivo del grupo IRSA, la empresa de Eduardo Elsztain, que es dueño del hotel desde 1998. Elsztain es uno de los empresarios con mayor llegada al Presidente, a quien habría conocido en el Foro de Llao Llao que se realizó el año pasado en otro de los hoteles propiedad de IRSA en Bariloche.

Asimismo, IRSA, el grupo dedicado a operaciones inmobiliarias de alto nivel es uno de los principales beneficiarios de la derogación de la ley de alquileres, que imponía cláusulas de restricción a las actualizaciones, dejando las transacciones de este tipo al libre acuerdo entre las partes. En tren de suspicacias, con el nombramiento de Pakgojz en la AABE y la eliminación de derogación de la ley alquileres, podría considerarse saldada la deuda contraída en el hotel Libertador.