El llanto desconsolado de Rodrigo Tapari en Bienvenidos a Bordo: “Me están matando”

El cantante no pudo evitar las lágrimas al ver a las ingresantes a la puerta de las quinceañeras

Una vez más un trío de quinceañeras se presentó en la puerta de Bienvenidos a Bordo, el ciclo de El Trece conducido por Laurita Fernández para mostrar el vestido que lucieron en su gran noche y regalarle a la conductora el souvenir de su fiesta. Invitado al programa, la anfitriona le pidió al ex Ráfaga Rodrigo Tapari que cantara un tema divertido como si estuvieran en la celebración, pero él no pudo, y rompió en llanto.

“Vení Rodri. Contratamos a Tapari para el show, imagínate que estamos en la fiesta”, le dijo Laurita a Magalí, Candela y Camilia, las chicas presentes durante esa tarde. Al acercarse a la parte principal del estudio, el músico debeló: “Me están matando porque mi hija cumple 15 y esto… yo iría con un tema lento”.

Fue entonces que Fernández se percató de lo que ocurría. “Estás llorando”, le dijo y él entre lágrimas respondió: “Mi hija cumple 15 y estamos en los preparativos y cuando las vi llegar… Les canto algo, porque creo como todo padre y madre, que ellas son nuestras princesas”.

Fue entonces que se dirigió a las chicas, aunque seguro pensaba en su hija, y comenzó a entonar el tema de David Bisbal “Mi princesa”: “Y sabes que eres la princesa de mis sueños encantados. Cuántas guerras he librado por tenerte aquí a mi lado. No me canso de buscarte, no me importaría arriesgarte. Si al final de esta aventura yo lograra conquistarte. Y he pintado a mi princesa, en un cuadro imaginario. Le cantaba en el oído, susurrando muy despacio. Tanto tiempo he naufragado, y yo sé que no fue en vano. No he dejado de intentarlo, porque creo en los milagros”.


Rodrigo Tapari junto a su su mujer Antonela Valenzuela y su hija Luciana, poco antes del nacimiento de Matteo

El músico es papá de Matteo de un año y de Luciana, fruto de su relación con Antonela Valenzuela. El año pasado en diálogo con Teleshow habló de los momentos difíciles que pasaron como familia. “Vivíamos discutiendo (con su pareja), todo el tiempo la palabra separación salía de nuestra boca y en un momento mi hija, cuando tenía seis años, pidió ayuda a una persona y ahí me hizo un click mi corazón, mi alma, mi espíritu, mi cabeza y dije: ´¿Qué estás haciendo, Rdorigo? ¿Qué es lo que querés para tu vida?”.

Fue en ese momento que comenzó a ir a la Iglesia y gracias a la Fe logró recomponer su vínculo con su familia: “Gracias a Dios, desde el año 2015 que nuestra vida cambió. Fue un proceso, hoy estamos bien, firmes y sólidos en este camino, pero costó. Hemos tenido nuestras crisis incluso estando en el camino de la fe, Y ahí es donde uno tiene que empezar a limar asperezas, a dejarse moldear también por el amor de Dios, no es de la noche a la mañana”.

“Cuando uno trabaja en la noche, empezás a ser muy infiel, tuve problemas con el alcohol, y todo eso perjudicó mucho porque empiezan las mentiras, uno empieza a ocultar cosas. Más cuando tenés un micrófono en la mano, sos líder de una banda, empezás a hacer giras por todos lados. Eso te marea y empezás a cometer muchos errores”, había contado.

Sobre su relación con su hija, el año pasado contó en PH, Podemos Hablar, una charla que tuvo con ella cuando era pequeña: “Conella aprendí a ser papá y que más vale escuchar antes que hacer regalos porque yo la llenaba de regalos y no la escuchaba. A los cinco años de edad me dijo ‘no quiero regalos, quiero que te quedes’. Yo le dije ‘bueno hija pero lo que pasa es que hay que pagar cosas’”.

Con la inocencia que tienen los chicos, ella le respondió: “‘¿por qué no te conseguís un trabajo como el de los papás de mis compañeritos de jardín que van a trabajar y vuelven a las casas todas las noches?’ y no tuve respuesta. Hoy, después de eso, me tomo el tiempo parar”.

 

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