La formación profesional, el trabajo del futuro y las crisis

La Confederación General del Trabajo produjo un informe sobre el trabajo y sus nuevas modalidades y la propuesta de un Sistema Nacional de Formación para el estudio de las alternativas que se desprenden de la emergencia sanitaria que azota al mundo y en particular en países como la Argentina.

La pandemia ha acelerado los tiempos en los que la evolución laboral instaló nuevas metodologías de trabajo en las empresas e incluso en la formación de los trabajadores. La Central obrera ha sido sede de varios ciclos de formación sindical y profesional, en este caso, plantea los cambios –positivos y negativos- de la volatilidad laboral.

La empleabilidad sufrió un importante deterioro y en ese orden, se ve en un serio riesgo en la “relación típica de empleo u “otras formas de empleo” como el temporal, cero horas, a tiempo parcial, cuentapropista, independiente, etc.

“La permanente y vertiginosa aparición de nuevas tecnologías totalmente disruptivas, que se potencian e interconectan en forma super-intensiva, es un punto determinante e insoslayable que es vital entender”, exige la CGT en su informe. A la vez, la combinación de estas tecnologías permanentemente propone cambios en el sistema productivo de las empresas y conjuntamente nuevos requerimientos. En sentido, la Casa Obrera plantea que esto debe entenderse “de forma tal que se ajusten a las demandas productivas pero bajo un enfoque del trabajo con las personas en el centro; exigencias además para los/las trabajadores/as que pasan por obrar con fundamento, integrando conocimientos, destrezas y valores en forma eficiente, en los diferentes contextos laborales y de vida que se les presenten”.

Trabajadores nuevos y “viejos”

El estudio refleja los bajos niveles de natalidad actuales y el “aumento de la cantidad de adultos mayores de 60 años” por lo que existirá “una disminución de la población joven, sin poder aprovechar” en Argentina “el bono demográfico”.

Riesgos del avance

  • la demanda de ocupaciones de alta y baja cualificación, siembra un interrogante en las cualificaciones medias en cuanto a la polarización del mercado de trabajo
  • desigualdades de género
  • exclusión de quienes no puedan acceder a la formación digital y la tecnología
  • que la modernización esconda precarización laboral
  • nuevos riesgos para la salud: tecno estrés, info-obesidad
  • que se vean afectados los derechos de intimidad y protección de datos de trabajadores/as
  • riesgos de aplicar algoritmos para la contratación, promoción, medición de la productividad o extinción del contrato de trabajo
  • que se usen para minar la seguridad social y potenciar la informalidad

El equilibrio entre la tecnología y el potencial humano

Hay diversas opiniones sobre esta combinación. La CGT en la estadística sostiene:

  • Quienes piensan que habrá formidables oportunidades de generar mejores trabajos. Que además la IA podría dar como resultado un aumento masivo de la productividad, con buenos empleos y mejor calidad de vida y que la cuenta final será a favor de la creación de empleos.
  • Que habrá un estancamiento de salarios, que gran cantidad de trabajos actuales desaparecerán por la revolución digital dado que no hay tiempo de adaptación de los sistemas productivos e instituciones y que la educación va estar siempre atrás de los cambios tecnológicos.
  • Posición intermedia: que habrá un estancamiento de salarios, que gran cantidad de trabajos actuales desaparecerán por la revolución digital dado que no hay tiempo de adaptación de los sistemas productivos e instituciones y que la educación va estar siempre atrás de los cambios tecnológicos

El trabajador deberá poner todo de sí

La CGT menciona dos aspectos. El potencial humano, con su creatividad, intuición y el buen “arte del oficio” adquirido en la experiencia de trabajo y de vida, la capacidad de hacer descubrimientos a través de la articulación de diferentes aspectos, manejar lo impredecible o el desarrollo del espíritu crítico; y  la tecnología con su consistencia, objetividad y precisión.

Como cierre y a modo de conlcusión, la central que conduce Héctor Daer y Carlos Acuña, en su informe, proponen: “Diseñar un Sistema Nacional de Formación de cara al trabajo del futuro, que vaya más allá de la actual coyuntura sanitaria, no por quitarle la importancia que merece, sino para construir un sistema que contribuya en la atención de las necesidades de las personas trabajadoras y del sistema productivo por los efectos de la pandemia, pero que también trace los lineamientos generales y específicos para esta y otras crisis que puedan presentarse”.

El informe completo

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