VIDEO| Desgarrador relato de Cinthia Fernández y los hechos de violencia que sufrió de su ex Matias DeFederico

Luego de revelar que fue víctima de violencia verbal y física por parte de Matías Defederico, Cinthia Fernández contó los detalles de un episodio “aterrador” que vivió con su expareja. La panelista de Los ángeles de la mañana (eltrece) recordó un hecho ocurrido en 2016, en Chile, y otro similar en Ecuador en el que su expareja habría lastimado a una de sus hijas. “Entendí lo que es la emoción violenta, yo lo quería matar”, sostuvo, conmocionada.

 “Una noche volvió a las ocho de la mañana, totalmente borracho, en un estado que acostumbraba a verlo”, comenzó Fernández. “Le pregunté dónde había estado, una pregunta normal en una familia, que era lo que yo pretendía. Agresivo, me respondió: ‘No me rompas las bo…, no me jodás’. Insistí y se tiró a la cama porque no se podía mantener en pie”, agregó. Después, según su relato, tomó el celular de Defederico y se encerró en el baño para averiguar dónde había estado. Mientras ella intentaba revisar el teléfono, él comenzó a pegarle patadas a la puerta hasta que finalmente logró entrar.

Después, la panelista dio a conocer que sus tres hijas, Bella, Charis (ambas de 7) y Francesca (6) estaban en la habitación contigua en ese momento. “Yo confié y apelé a que la niñera escuchara los gritos y se encerrara con mis hijas en la habitación”, señaló. “Entonces, me sacó el teléfono de la mano y lo estalló contra el piso. ‘¿Esto querías ver hija de p…? Ahí está, míralo ahora’. Después de tirarlo me agarró del cuello, me levantó contra la pared y sentía que me iba a morir. Lo único en que pensaba era que ojalá Olga [la niñera] entrara a la habitación con mis hijas y no lo dejara pasar”, subrayó, notablemente angustiada.

Con lágrimas en los ojos, Cinthia contó que eventualmente no pudo seguir respirando. “Cuando se ve que él se dio cuenta, o yo cambié de color en el semblante mientras le hacía señas con las manos, me soltó y caí de rodillas al piso. Entonces, me agarró del cuello y me puso la rodilla en la espalda. Mi cara quedó apoyada contra el piso, mientras me decía: ‘Ahí tenés, hija de pu…’”, rememoró. “Salí del baño para la habitación y me tiró contra la cama. Ahí mi dedo del pie se enganchó con el acolchado y se dio totalmente vuelta. No entienden el dolor que sentí en ese momento, empecé a gritar”, añadió.

A la madrugada, tras el episodio, Fernández fue al hospital de Arica. “No saben lo que fue, no podía pisar del dolor. Yo esperé a que él se durmiera porque tenía miedo de que hiciera algo, siempre pensando en mis hijas. Por eso, le dije a Olga que agarre un cuchillo y se encierre en la habitación con las nenas y que no salga por nada del mundo”, recordó. “Me fui sola, no tenía obra social, le saqué plata a él de la billetera porque tampoco tenía plata. Fui a hacerme una placa, que cuando volví a Buenos Aires le dije a Olga que se las llevara a su casa porque si él las veía me mataba, porque eso era una prueba”, agregó.

A continuación, la modelo habló de lo difícil que fue para la familia el día posterior a esa agresión. “Fue muy traumático, porque al día siguiente fui a la agencia de viajes, pero no tenía manera de cambiar los pasajes de vuelta porque es algo que arregla el club con la agencia. Fue una desesperación absoluta, porque éramos las tres nenas, Olga y yo, y claramente no tenía los 6000 dólares. Y estaba presa, no me podía ir”, explicó.

Además, Fernández contó que hubo un segundo hecho violento, en el que Defederico habría herido a una de sus hijas. Ese segundo ataque habría ocurrido en Ecuador. “Esa fue la única vez en mi vida… Yo entendí ahí eso de emoción violenta. Yo quería matarlo. Yo sentí ganas de matarlo. Cuando yo vi a mi hija así quería matarlo. Era una cosa que se me salía del cuerpo y no lo podía controlar”, sostuvo. “Me tocó a mí y yo lo sorteé como pude, pero que te toquen a lo que más amo en la vida… No lo puedo explicar. Me corre el mismo fuego que ese día. De hecho, mi reacción fue empujarlo por las escaleras abrazando a mi hija. Alejándolo. Solo me gritaba que no lo denuncie. Ni siquiera me decía que le diera a la nena”, recordó. “Mi hija tiene una marca que la va a tener para toda la vida porque esa parte se necrosó, se murió. Eso es una prueba viviente”, concluyó.

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