Mazzucato: «La situación de la deuda es insostenible para muchos países»

La economista ítalo-estadounidense Mariana Mazzucato, asesora del gobierno italiano y lectura recomendada públicamente por el papa Francisco para «pensar el futuro» tras la pandemia, sostuvo en una entrevista que la situación de la deuda externa se volvió «insostenible» para muchos países en vías de desarrollo que, además de la crisis del coronavirus, «sufrieron un triple shock económico» en los últimos meses.

«El papa Francisco lideró un llamado importante para la reducción significativa de la deuda de los países en desarrollo. Los países en vías de desarrollo sufrieron un triple shock económico además de la crisis de salud, en forma de la caída de la demanda de sus exportaciones, la salida de capitales y la caída del precio de las commodities», planteó Mazzucato.

«Estos hechos vuelven insostenible a la situación de la deuda externa. El Fondo Monetario Internacional ha tomado medidas importantes para el alivio de la deuda, pero probablemente no será suficiente», agregó la economista, autora del bestseller «El valor de las cosas».

La directora del Instituto para la Innovación y los Fines Públicos (IIPP, por sus siglas en inglés) del University College London (UCL), se refirió además a las propuestas sobre un «Ingreso Básico Universal» (UBI).

«La crisis actual ha resurgido las discusiones sobre el UBI, una política que proporcionaría a los ciudadanos una transferencia monetaria igual y permanente para ayudarlos a superar los tiempos difíciles», enmarcó la también profesora de Economía de Innovación y Valor Público.

«Si bien la idea detrás de UBI es buena, el riesgo es que se vea como una limosna, ya que perpetúa las falsas narrativas de que el sector privado es el único creador, no co-creador, de riqueza en la economía», planteó.

En ese marco, aseguró que «una alternativa es el dividendo ciudadano o el fondo de riqueza pública, un conjunto de riqueza de propiedad colectiva, con los beneficios compartidos entre la población».

«Al permitir que los ciudadanos posean una parte igual de la riqueza que posee un fondo, lo que crea un dividendo, les da una participación directa en el valor que produce un país», detalló.

Así, agregó que «un Ingreso Básico Universal implica una remuneración justa para el trabajo, que debería ser el centro de nuestros modelos económicos».

«Tenemos enormes desafíos que requieren todas las manos trabajando, sin olvidar la transformación verde y elevando la categoría de los sistemas de salud públicos. Deberíamos esforzarnos para asegurar trabajo para todos y mejorar las condiciones de salario y empleo, más que subsidiar prácticas existentes», agregó.

«¡Deberíamos también recordar que un Estado de bienestar bien estructurado básicamente se trata de servicios básicos universales! Los débiles sistemas de salud de los que hemos sido testigos durante la Covid deberían revivir el interés en un Estado de bienestar moderno e innovativo», finalizó Mazzucato.

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