Los negros los nuestros. Por Alejandro Bisignano Burgos

Son nuestros, también,
los negros astutos
que corren de miedo
-y por suerte-
esquivan, a veces,
las balas, las piedras,
y dejan asfaltos marcados a fuego
en caso fortuito
-y en causa aparente-
por lío y destrozo
los llevan en bolsas
al ras del mundo y del suelo,
los tiran al río, baldío, insolencia,
los dejan bien fríos de muerte y de hastío,
los nombran sin nombre
con cifras, con asco
y dan su improperio con justa apariencia
de ser los culpables de pestes, miserias,
y no dejan tiempo de puntos ni comas
y logran que el texto se llene de bronca
y escupa saliva cargada de miedo
del mismo que tuvo aquel pibe,
los nuestros,
los negros astutos que corren
por suerte
y esquivan
-a veces-
las balas, las piedras
y dejan asfaltos marcados a fuego
en casos fortuitos
y en causa aparente
por lío y destrozo,
los sacan del medio
a los pibes
los nuestros
los negros astutos que corren
por suerte y por miedo.

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