Cómo saber si nuestro perro padece Alzheimer

Los perros comparten síntomas con algunas de las enfermedades más comunes en humanos. Por ejemplo, cuando hablamos de alzhéimer siempre pensamos en las personas y, sobre todo, en las de avanzada edad. Sin embargo, Debido a los cuidados cada vez más sofisticados a nuestras mascotas, es común que un perro llegue a edades avanzadas y padezca este tipo de disfunción cognitiva. ¿Cuáles son los síntomas en nuestros fieles compañeros? Te los contamos.

El Alzheimer es una enfermedad que afecta la memoria y la orientación espacial al deteriorar gradualmente el cerebro. En los seres humanos, la enfermedad de Alzheimer también se conoce como síndrome de disfunción cognitiva o CDS. Se puede encontrar en perros, y muchos de los mismos signos se pueden ver en animales afectados. En este sentido, hay diferencias dramáticas en el comportamiento y las habilidades cognitivas de algunos perros cuando la agencia canina los envejece.  De hecho, más del 28% de los perros de entre 11 y 12 años padecen esta enfermedad, y más del 65% en el caso de los perros de entre 15 y 16 años.

Síntomas 

Los cambios en el comportamiento del perro son sutiles y pasan inadvertidos para la mayoría de los dueños, hasta el momento en que aparecen perturbaciones más evidentes. Estos son algunos de los cambios más comunes.

El primero de los cambios puede manifestarse en el conocimiento del entorno. En el pasado, el animal podía conocer perfectamente los caminos familiares, el camino a casa, los parques que visita… ; Sin embargo, con el Alzheimer puede desorientarse y perderse en las calles que conoce bien. No reconocería su hogar e incluso podría tener dificultades para reconocer sus propias pertenencias.

Por otro lado, la parte cognitiva de aprendizaje también puede verse deteriorada. El perro puede comenzar a tener dificultades para retener la información aprendida. También tienden a olvidar lo que ya sabe (órdenes, reglas, alteraciones en el sueño...). En consecuencia, y causa de los daños que va generando interiormente la enfermedad, los niveles de estrés canino y ansiedad pueden verse elevados.

Asimismo, exhiben cambios de comportamiento anormales. Los perros con Alzheimer a menudo muestran ira, irritación, mal humor y agresividad hacia sus cuidadores. Además de estos cambios de temperamento, también pueden mostrar signos de letargo o  apatía. De hecho, pueden dejan de mostrar interés por los mimos de su propietario; no acuden a saludar con entusiasmo cuando llega a casa o, por el contrario, sienten más apego de lo habitual.

Observar estos comportamientos específicos en el día a día, resulta fundamental para su diagnóstico. En el caso de tener dudas, lo mejor es acudir a un profesional que descarte otros problemas orgánicos como q las enfermedades degenerativas, los tumores, y la disminución de los sentidos.

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