Informe Especial| Incendios sin control: ¿Porque es importante la Ley de Humedales?

-Especial desde Noticias Congreso Nacional (NCN)

Actualmente unas 175.000 hectáreas a lo largo y ancho de la Argentina están bajo fuego. Los incendios principales están en los humedales del Delta, en el bosque serrano de Córdoba, en el monte formoseño, y también hay focos en la provincia de Buenos Aires, Santa Fe, Salta, Jujuy, Tucumán y Chaco, entre otras.

Organizaciones ecológicas estiman que en lo que va del año, solamente en el delta del río Paraná se registraron más de 25.000 focos de incendios.

A su vez en Córdoba ya han arrasado con más de 14.000 hectáreas y debieron ser evacuadas más de 150 personas. Por su parte en Formosa el número de zonas quemadas alcanzan las 40.000 hectáreas.

Greenpeace establece que, en Argentina, los humedales representan aproximadamente el 21% del territorio, pero no existe un marco legal que los proteja. Es tan compleja la situación que no se sabe con exactitud cuántos hay, su extensión ni su estado de conservación y destrucción. Estos ecosistemas ayudan a mitigar los efectos que provocan las sequías y las fuertes lluvias.

Lo acontecido en las últimas semanas ha sido el disparador a la agenda pública sobre la discusión y la necesidad de sancionar una Ley de Humedales,  incluso para analizar las responsabilidades que le cabe a la política y el sector agropecuario, sobre los incendios y preguntarnos ¿qué arde con los humedales? ¿Por qué aún no tenemos una Ley al respecto? ¿Cuál es el límite para que el hombre se plantee lo que sucede con el medio ambiente?

En principio es necesario destacar, que llamamos Humedal a aquel ambiente en el cual la presencia temporaria o permanente de agua superficial o subsuperficial causa flujos biogeoquímicos propios y diferentes de los ambientes terrestres y acuáticos.

De un reciente informe de Greenpeace se desprende que “la degradación de los humedales se traduce en menor viabilidad de vida regional. Los humedales sostienen las regiones en todo el país. Es como retirarle el sistema de venas al cuerpo humano y pretender que sobreviva sin su aparato circulatorio. Simplemente la degradación a través de la quema, su fragmentación, su relleno, su drenaje forzoso, el desvío de su curso, su consumo hasta su desecación y su contaminación nos quita posibilidades de seguir viviendo”.

En este aspecto detalla que “Los proyectos agropecuarios e inmobiliarios han generado una pampeanización de la zona a través de sus numerosos endicamientos y terraplenes a lo largo de las últimas dos décadas” incluso describe que los “incendios los suelen realizar principalmente los ganaderos, pero también los privados que limpian un terreno, o simples irresponsables que hacen una fogata  Estos incendios ocurren todos los años (en especial en agosto y septiembre) y en un estado normal eran controlados por los canales de agua de los humedales. Sumado a esto, el 2020 es un año seco con temperaturas elevadas”.

El tema en el Congreso

La historia da cuenta de dos instancias en donde se intentó legislar sobre los Humedales, una vez en el año 2013 y otra, tres años más tarde en 2016. En Ambas oportunidades los Proyectos perdieron estatus parlamentario porque la Cámara de Diputados no les dio tratamiento.

El primer caso el Senado aprobó el mismo por unanimidad pero sin debate.  Según consta en la versión taquigráfica la iniciativa fue propuesta por el senador Rubén Giustiniani (por el Partido Socialista de Santa Fe). Sin mediar objeción se aprobó y pasó a Diputados y ya en la primera comisión, la de Asuntos Marítimos, se trabó, es más ni siquiera se discutió. Ahí quedó hasta perder estatus parlamentario en 2015.

En 2016, a instancia del senador “Pino” Solanas el recinto estuvo en presencia de un nuevo Proyecto de Ley de Humedales. Esta oportunidad si tuvo debate y encontró resistencia, sobre todo por la oposición quien presentó quien alineó tras del senador entrerriano del PRO, Luis Alfredo De Angelis.

Del debate parlamentario devino un nuevo proyecto, que no tuvo unanimidad aunque si  más consenso.

Pero una vez más se traba en la Cámara Alta. Si bien sorteó las instancias de Comisiones, en 2019 se frenó definitivamente. Al ser año electoral, no tuvo lugar en la agenda política ni hubo mucha movilización social.

Así arranca entonces 2020 e, incendios mediantes, el asunto retomó agenda parlamentaria. En la actualidad existen 12 proyectos de ley con estado parlamentario entre las dos cámaras, de los cuales 9 fueron presentados en Diputados y 3 en Senadores. Todos ellos presentados en los últimos meses.

Como punto en común se destaca que casi todos apuntan a establecer los presupuestos mínimos para la conservación, protección y uso sustentable de los Humedales. Las diferencias entre unos y otros recaen en la definición de humedales, la categorización del humedal, de reordenamiento territorial y cómo establecer la moratoria, incluso qué actividades se permiten y cuáles no.

Acaso los que más posibilidades de convertirse en Ley presentan son, por un lado el presentado por el diputado del Frente de Todos (FdT) y presidente de la Comisión de Recursos Naturales y Conservación del Ambiente Humano, Leonardo Grosso, y por otro, el de los legisladores por Cambiemos, Brenda Lis Austin, Gustavo Menna y Ximena García.

Ambos proyectos hacen foco en la realización de un Inventario Nacional de Humedales, establecer un ordenamiento territorial (clasificación de los humedales en cuanto a si deben ser preservados o son aptos para usos múltiples), el establecimiento de moratorias y la creación de un fondo nacional para su sustentación.

Las distancias entre ambos aparecen cuando se trata de definir a qué jurisdicción debe realizar el relevamiento de humedales (nacional, provincial o en conjunto) o cómo se categorizan éstos respecto a su preservación o uso. Incluso subyacen discrepancias en torno a las sanciones penales, además de las económicas.

             Crédito foto Facundo Ovejero Ferré

Al respecto, el Diputado Grosso, dialogó en exclusico con #NCN y explicó que “durante años hubo varios intentos de sancionarla y siempre hubo factores externos al debate parlamentario que trabaron el tratamiento que tienen que ver con los intereses de grandes capitales. Hoy estamos llevando a cabo una discusión sin precedentes en la comisión de Recursos naturales que presido. Invitamos a todos los sectores a exponer y todos son escuchados para mejorar la ley. Estamos haciendo todo lo posible para contar con una ley que frene todo este ecocidio».

Sobre su Proyecto destaca la confección “en primer lugar, de un inventario y ordenamiento territorial para determinar qué zonas son humedales y generar así su protección” al tiempo que sostuvo que uno de los puntos principales es que “planteamos multas millonarias que no puedan ser tenidas en cuenta dentro de loa costos del negocio que lleven a cabo porque sino la multa no sería persuasiva y lo que necesitamos es prevenir y desalentar el mal uso de los humedales”.

“Por otro lado, penas de prisión a quienes de manera intencional destruyan las zonas de humedales” sostuvo. Evitó buscar diferencias con otros Proyectos y destacó que “hoy estamos concentrados en buscar puntos de consenso para tener la mejor ley que merecemos. Es imperioso tener la ley y que queden claras las reglas. Hoy estamos sufriendo los incendios intencionales como nunca antes y las consecuencias son gravísimas porque perdemos grandes zonas de biodiversidad”.

Sobre el final, manfiestó que, además de la Ley, en el país debe existir un “compromiso social muy fuerte que está vinculado al cuidado del lugar donde vivimos y entender que esas zonas son fundamentales para la vida. Y ese compromiso tiene que ser de aquellos que hoy privilegian sus negocios por la vida porque detrás de cada incendio después aparece un country o vemos el avance de la frontera del agronegocio”.

Por su parte, la Diputada por la UCR, Brenda Lis Austin, también hablo con #NCN y sostuvo que “el proceso de tener una Ley de Humedades forma parte de una de las deudas que la Cámara de Diputado presente” y considero que es un tema “complejo” ya que “involucra la discusión en torno al uso y utilización del suelo en torno a la producción”.

En este sentido explicó que el objetivo desde su bancada es realizar un “trabajo similar a la Ley de Bosques, es decir, una semaforización donde podamos establecer cuáles son los Humedales que por sus características de ecosistemas merecen la más alta protección” de esta manera se permitiría “seguir llevando actividad productiva en aquellos que entren en la categoría “verde” pero, aclaró, siempre “pesando en su sustentabilidad y sostenibilidad”.

La Diputada destacó que “los intentos que venimos haciendo para lograr construir puentes de consensos buscan no repetir los errores cometidos” esto se viene llevando a cabo “tanto en la comisión de Ambiente del Senado como de Diputados, buscando acordar un hoja de ruta que nos permita tener esta Ley” todo esto “bajo una premisa central en la discusión que implica sumar a todos los actores: organizaciones sociales, productores, aquellos que habitan los territorios e investigadores”.

Lis Austin sostiene que, en particular, su Proyecto “preserva en lineas generales los consensos a los que llegaron en el Senado, por otro lado establece una Ley de Presupuestos mínimos que dicta pisos protectorios y regulaciones de las condiciones de las actividades productivas, delimita y enumera los servicios ecosistemicos, pretende resguardar el principio de no regresión en materia ambiental y, ante controversias, los principios in dubio pro aqua e indubio pro natura; para que en caso de dudas en actividades que tiendan a poner en riesgo este tipo de ecosistemas estén a favor de la preservación del agua y la naturaleza”.

Agrega que el Proyecto contempla la “creación de un Inventario Nacional de Humedales y luego el Ordenamiento Territorial de Humedales a cargo de las provincias, para poder enumerar que actividades se pueden realizar en cada Humedal”.

Destaca que una de las mayores diferencias respecto a otros de los Proyectos se da en el área de comisiones “existe un giro en la mirada, donde por ejemplo, algunas voces plantean que el inventario y el ordenamiento no necesariamente deben ser procesos sucesivos, sino que pueden ser concomitantes y que no deben tener un plazo. Nosotros creemos que esa secuencia debe ser necesaria”.

Por último entiende que la Ley de Humedades no actúa por sí sola como “respuesta a los incendios forestales” que si bien es necesario “su protección” existe una “realidad climática» que no puede dejar de observarse para explicar el porqué de tantos incendios en la Argentina, puesto que el 2020 «es uno de los años más seco de la última década» siendo otro factor causal de los mismos «una falta de preparación y equipamientos del sistema nacional de manejo del fuego”.

La mirada de las Organizaciones Ambientalistas

Imposible dejar fuera de contexto la mirada y la opinión de los grupos ambientalistas, quienes desde hace tiempo vienen destacando la necesidad de que el país cuente con una Ley de Humedales. Un punto que consideran es clave, ya que muchos de estos ecosistemas a lo largo del país se encuentran “en serio peligro” tanto por las modificaciones sufridas por actividades humanas, como así también por la contaminación. Asimismo, plantean que es posible la actividad agropecuaria en los humedales siempre y en cuando que ésta se adapte al ecosistema.

Al respecto, aportó su mirada para #NCN; el Director de Conservación de la Fundación Vida Silvestre, Fernando Miñarro, quien sostuvo que “la falta de una Ley de Humedales tiene que ver en el fondo la existencia de muchos intereses, miradas y presiones, sobre todo de aquellos sectores que consideran o piensan que se puede limitar o anular su actividad económica” en este sentido desde su óptica opinó que “creemos que hay en algún punto un entendimiento erróneo de los impactos de esta Ley o de lo que esta Ley busca, que en realidad no es otra cosa que aportar al ordenamiento integral del territorio, algo que la Argentina necesita”.

“Es necesario ese ordenamiento integral con una mirada ambiental, que permita ordenar cual es el uso productivo que se hace del suelo, promover el uso sustentable, determinar las áreas claves que hay preservar y proteger” explica.

En este sentido añade que lo primordial es tener “un inventario de los Humedales existentes y después realizar un ordenamiento en cada una de las jurisdicciones que permita determinar si esa humedal es importante que este destinado a la activad ganadera e ir definiendo cuales son esos usos que deberán prevalecer, y cuáles son las buenas prácticas que estas distintas actividades productivas o económicas deben implementar para permitir conciliar y compatibilizar producción con conservación”.

En esa línea, Miñarro explica que desde Fundación Vida Silvestre Argentina “venimos trabajando hace tiempo y elaboramos de manera participativa una definición de humedales que fue aprobada por la resolución COFEMA 329/2016, para poder encarar el inventario nacional. La definición es importante dada la diversidad enorme que implica este tema.  Pedimos que los Proyectos tengan en consideración esta definición”.

Esta definición contempla, entre otros rasgos distintivos, la presencia de biota adaptada a este tipo de condiciones, comúnmente plantas hidrófilas, y/o suelos hídricos o sustratos con rasgos de hidromorfismo, en este sentido el Director de Vida Silvestre, sostiene que “es este punto de alguna manera, desde donde argumenta el sector agropecuario que, dada esa definición, entran muchas regiones que hoy están destinadas a la ganadería, como ser la Cuenca del río Salado, en la provincia de Buenos Aires, y comienzan a aparecer los temores y dar supuestos equivocados, porque, insistimos, es importante que la Ley sea abarcativa para que no quede afuera ningún Humedal, y en todo caso si adentro de esa definición entran esas grandes superficies, cuencas e incluso Humedales Artificiales, estará luego el ordenamiento que define cual es el uso y por supuesto estará contemplada la ganadería. La propia definición no va a restringir ninguna actividad”.

Sobre el final, Miñarro, destacó que “Muchos de los sistemas naturales en Argentina, están en serio peligro. Se han modificado fuertemente y se los afectó en dos sentidos: por un lado hay un proceso de conversión o de cambio de uso que es cambiar la existencia del humedal por otra actividad humana, ya sea productiva o desarrollo inmobiliario y, también, la degradación de estos ecosistemas a través de la contaminación”.

Sostuvo que en varios casos el “ser humano pretende adaptar el ecosistema a su actividad y no adaptar la actividad a este». Por tal motivo, considera que “la clave de los humedales es el agua, los ciclos de inundación y sequía que tienen y uno tiene que pensar la actividad adaptada a este régimen natural, porque por ese régimen luego se puede contar con pastizales y forrajes de alta calidad”.

“Ese buen manejo no solo favorece a la conservación de la biodiversidad, sino también a la producción” sentenció.

 

 

Para #NCN por Juan José Postararo

 

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